Estoy encerrada y sola. No sé cómo salir de aquí. Los ladrillos del muro son duros. Y por más que grite auxilio, nadie viene.
No veo puertas ni ventanas. No veo posibles salidas. ¿Cómo me quedé aquí encerrada? ¿Cómo me quedé tan sola?
Miro hacia arriba y los muros son infinitos. No hay techo, pero la libertad es inalcanzable. Estoy encerrada y sola. Sola...
Tras el ladrillo suenan pasos. Pero ya no me queda voz para seguir gritando. Quizás un gemido inaudible y quedo.
Conmigo el silencio eterno, el vacío y la muerte acechando. Tengo miedo y frío. Y no hay nadie aquí a mi lado.
Nadie con quien estar, nadie con quien sentir...
No veo puertas ni ventanas. No veo posibles salidas. ¿Cómo me quedé aquí encerrada? ¿Cómo me quedé tan sola?
Miro hacia arriba y los muros son infinitos. No hay techo, pero la libertad es inalcanzable. Estoy encerrada y sola. Sola...
Tras el ladrillo suenan pasos. Pero ya no me queda voz para seguir gritando. Quizás un gemido inaudible y quedo.
Conmigo el silencio eterno, el vacío y la muerte acechando. Tengo miedo y frío. Y no hay nadie aquí a mi lado.
Nadie con quien estar, nadie con quien sentir...
1 Comentarios:
Como siempre pintas el retrato de una sensación muy real, transmite el sentimiento.
El ser humano en momentos de crisis personal suele automutilar sus esperanzas y su capacidad para tener otra visión del problema distinta a la que le obsesiona. Pero la hay, siempre se puede cavar un tunel y, quizás, ir a parar a otro habitáculo más agradable y con fauna que nos permita aproximarnos a esa cosa llamada felicidad.
Saludos
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